Internacional
Más cerca de la paz. Ayer Wall Street volvió a marcar máximos históricos, impulsado por las señales cada vez más concretas de que Estados Unidos e Irán avanzan hacia una extensión del alto al fuego y una posible segunda ronda de negociaciones en Pakistán. Trump declaró que la guerra está “muy cerca de terminar”, mientras la Casa Blanca confirmó que existe un acuerdo en principio para extender la tregua de dos semanas. El WTI se estabilizó en la zona de $91-93 el barril, descomprimiendo parte de la prima de riesgo bélica que había dominado el mercado energético. Los pedidos iniciales de desempleo cayeron en 11.000 hasta 207.000 en la semana al 11 de abril, la mayor baja semanal desde febrero, sumando otro dato constructivo al panorama macro.
El repliegue del petróleo y la debilidad del dólar, que tocó mínimos de seis semanas, configuraron un escenario favorable para activos de riesgo y metales preciosos por igual. El oro avanzó hasta la zona de $4.820-4.830 la onza, sostenido por la demanda institucional de refugio y el viento de cola cambiario. Si las negociaciones de paz avanzan y se logra la reapertura del estrecho de Ormuz, la descompresión en crudo podría profundizarse, aliviando las expectativas de inflación energética. Por ahora, el mercado descuenta el escenario optimista, pero sin un acuerdo formal, la fragilidad de la tregua sigue siendo un riesgo latente.
La fábrica del mundo AI. TSMC ($TSM) reportó ayer resultados del primer trimestre que superaron ampliamente las expectativas del consenso. La compañía registró ingresos por $35.900 millones, un crecimiento de 35% interanual, con un beneficio neto que escaló 58% hasta un nuevo récord trimestral. El margen bruto alcanzó 66,2%, por encima del rango superior del guidance de la propia empresa. Los chips avanzados de 3 y 5 nanómetros representaron el 61% de los ingresos por obleas, confirmando que la demanda por procesamiento de alta performance y aplicaciones de inteligencia artificial sigue siendo el motor dominante del negocio.
De cara al segundo trimestre, el management proyectó ingresos de entre $39.000 y $40.200 millones, lo que implicaría un crecimiento secuencial cercano al 10%, y reafirmó su expectativa de crecimiento anual superior al 30% en dólares para 2026. La lectura es clara: el ciclo de inversión en infraestructura AI no muestra signos de desaceleración a nivel de la cadena de suministro. Con Meta comprometiendo $60.000 millones en infraestructura y los hyperscalers acelerando sus planes de capex, TSMC se consolida como el termómetro más fiable de la demanda real detrás de la narrativa de inteligencia artificial.
Copilot despega. Microsoft ($MSFT) acumuló un avance cercano al 10% en tres ruedas, recuperando el nivel de $400 tras semanas de presión vendedora por dudas sobre la rentabilidad de sus inversiones en inteligencia artificial. El catalizador fue un reporte de Bernstein que desestimó las preocupaciones sobre el gap entre el capex en AI y el crecimiento de ingresos, argumentando que se trata de un desfasaje temporal, no de un problema estructural. Los analistas enmarcaron la corrección previa como oportunidad de compra.
Los datos de adopción empresarial respaldan la tesis. Casi la mitad de las empresas encuestadas ya desplegaron Copilot en entornos de producción, mientras que el 85% de los consultados espera incrementar su gasto en Azure durante los próximos trimestres. El mercado mira ahora al reporte del 29 de abril como la prueba decisiva de si la inversión masiva en infraestructura AI se traduce efectivamente en crecimiento rentable. Si el management logra demostrar tracción en monetización, la acción podría consolidar el quiebre alcista. El riesgo es que los números no acompañen y las dudas sobre el retorno del capex resurjan con fuerza.
Local
Corredor activo. El BCRA reactivó los pases activos como herramienta de provisión de liquidez, habilitando nuevamente una ventanilla de fondeo para entidades financieras entre las 17:00 y las 17:30 hs. La operatoria mantiene las condiciones previas: tasa equivalente a RIX + 500 bps y un límite de acceso de hasta el 5% de la RPC. Esta decisión implica la reinstalación de un instrumento clave para gestionar tensiones puntuales de liquidez en el sistema.
Con esta medida, el BCRA recompone formalmente el corredor de tasas, fijando un piso en 20% (pases pasivos) y un techo en 25% (pases activos), reintroduciendo una referencia en el mercado interbancario. El restablecimiento de este esquema busca ordenar la dinámica de tasas, acotar desvíos y mejorar la transmisión de la política monetaria en el tramo corto de la curva.
Flexibilización de encajes. El BCRA profundizó la flexibilización de encajes con el objetivo de mejorar la liquidez del sistema financiero, en línea con el acuerdo con el FMI. La medida central fue la reducción de la integración diaria mínima de encajes desde 75% a 65%, continuando el proceso iniciado en noviembre de 2025 (cuando se había bajado desde 95%). A su vez, se eliminaron los plazos mínimos y máximos de los bonos elegibles para integrar encajes, ampliando significativamente la flexibilidad de los bancos para administrar su liquidez. En paralelo, se confirmó que los encajes sobre depósitos a la vista se reducen de 50% a 45% (31,5% en efectivo y el resto en bonos), tras no prorrogarse el incremento transitorio previo.
Estas medidas se suman a un proceso gradual de normalización: eliminación del efectivo mínimo del 3,5% en diciembre, posibilidad de trasladar hasta un 5% de subintegración mensual desde febrero, y ahora una menor rigidez operativa diaria. En conjunto, el esquema apunta a reducir la volatilidad de tasas y mejorar la capacidad de fondeo del sistema, sin implicar una expansión monetaria directa, sino una recomposición en la gestión de activos líquidos por parte de las entidades.

